miércoles, 25 de mayo de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 146

CUARTO REPASO

Introducción

1. Damos comienzo ahora a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje en la que se nos enseña cómo aplicar la verdad. 2Hoy empezaremos a prepararnos para lo que sigue más adelante. 3Tal es nuestro propósito para este repaso y para las lecciones que siguen. 4Así pues, repasaremos las lecciones más recientes y sus pensamientos centrales de forma que faciliten el estado de prepa­ración que ahora queremos alcanzar.

2. Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que ahora emprendemos, el cual puede enunciarse de manera muy simple con estas palabras:

2Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

3Esto es un hecho, y representa la verdad de lo que eres y de lo que tu Padre es. 4Éste fue el pensamiento mediante el cual el Padre creó a Su Hijo, estableciéndolo así como co-creador con Él. 5Éste es el pensamiento que garantiza plenamente la salvación del Hijo. 6Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo los que su Padre comparte con él. 7La falta de perdón es lo que impide que este pensamiento llegue a su conciencia. 8No obstante, es verdad eternamente.

3. Comencemos nuestra preparación tratando de entender las múltiples formas tras las que se puede ocultar muy cuidadosa­mente la falta de verdadero perdón. 2Puesto que son ilusiones, no se perciben simplemente como lo que son: defensas que te impi­den ver y reconocer tus pensamientos rencorosos. 3Su propósito es mostrarte otra cosa y demorar la corrección mediante auto­engaños diseñados para que ocupen su lugar.

4. Tu mente, sin embargo, alberga sólo lo que piensas con Dios. 2Tus auto-engaños no pueden ocupar el lugar de la verdad, 3de la misma manera en que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir y venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que el plateado reflejo de luna se vea por la noche en ellas. 4Así es como daremos comienzo a cada período de práctica de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que nos corresponde leer y comprendan el significado que tienen para nosotros.

5. Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda la libertad y la paz que cada idea que repases ese día puede ofrecerte. 2Haz que tu mente tenga una acti­tud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás:

3Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

4Cinco minutos que le dediques a este pensamiento serán sufi­ciente para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su Mente a cargo de todos los pensamientos que has de recibir ese día.

6. Éstos no procederán únicamente de ti, pues los compartirás con Él. 2así, cada uno de ellos te traerá mensajes de Su Amor, devolviéndole a Él mensajes del tuyo. 3De esta forma es como estarás en comunión con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo lo ha dispuesto. 4Y así como Su compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti que te completas al unirte a Él y al Él unirse a ti.

7. Después de haberte preparado, lee simplemente cada una las dos ideas que se han asignado para el repaso de ese día. 2Luego cierra los ojos y repítelas lentamente para tus adentros. 3No hay prisa ahora, pues estás utilizando el tiempo para el propósito que se le dio. 4Deja que cada palabra refulja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de Su Voz. 5Deja que cada idea que repases ese día te conceda el regalo que Él ha depositado en ella para que tú lo recibas de parte de Él. 6no utilizaremos en nuestra práctica otro formato que éste.

8. Cada vez que el reloj marque la hora, trae a la mente el pensa­miento con el que comenzó el día y pasa un momento de recogi­miento con él. 2Luego repite las dos ideas correspondientes a ese día sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.

9. No vamos a añadir otros pensamientos, sino que dejamos que estos mensajes sean lo que realmente son. 2No necesitamos otra cosa que esto para que se nos dé felicidad y descanso, eterna quie­tud, perfecta certeza y todo lo que nuestro Padre dispone que recibamos como nuestra herencia de parte de Él. 3concluiremos cada día de práctica a lo largo de este repaso tal como lo comenza­mos, repitiendo en primer lugar el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotros, y que, mediante nuestra fe, sustituyó en el mundo la luz por la oscuridad, el gozo por los pesares, la paz por el sufrimiento y la santidad por el pecado.

10. Dios te da las gracias a ti que practicas de esta manera el cum­plimiento de Su Palabra. 2cuando expongas tu mente de nuevo a las ideas del día antes de irte a dormir, Su gratitud te envolverá en la paz en la que Su Voluntad dispone que estés para siempre, y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.


LECCIÓN 146

Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

(131) Nadie que realmente se proponga alcanzar la verdad puede fracasar.
(132) Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era.


¿Qué me enseña esta lección?

(131) Nadie que realmente se proponga alcanzar la verdad puede fracasar.

Si tienes la certeza de que eres el Hijo de Dios, también tendrás la certeza de que eres la Verdad.

Pero la mente, a proyectarse en el mundo físico se identificó con el cuerpo que le aportaba información a través de la percepción. Se identificó con esa visión y se dijo que ese cuerpo era su verdadera identidad, perdiendo toda conexión con la fuente de la Verdad.

Desde entonces, el ego añora el reencuentro con esa Verdad y en un vano intento de conquistarla analiza y desmenuza el mundo ilusorio, sin que su propósito se vea satisfecho. Nunca podrá encontrar la verdad en aquello que es temporal y transitorio.

El Hijo de Dios, debe despertar de su aletargado sueño y recordar que la Verdad se encuentra en Si Mismo. 

¿Acaso Hijo y Padre no son una misma esencia? ¿Acaso el Padre iba a privar a su Hijo de su Gracia Divina?

(132) Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era.

La mente al proyectarse sobre el mundo físico, fue adquiriendo conocimiento de ese Plano de Manifestación, lo que le llevó a establecer Leyes y Principios que le permitiese comprender la dinámica que percibía a través de la experiencia.

Adquirió la creencia de que su identidad le hacía propietario y poseedor de un cuerpo físico, con el cual era capaz de expresar todo lo que su mente le dictaba. Esa relación mente-cuerpo le llevó a pensar que toda su existencia consistía en lo que era capaz de experimentar a través de él. La vida se inicia con el nacimiento del cuerpo y culmina con la muerte del mismo.

Ese vehículo, el cuerpo, le permite expresar sus estados emocionales y mentales, los cuales se traducen, en última instancia, en acciones. Busca la perfección y la felicidad, en un mundo que es ilusorio, que es temporal y transitorio, en un mundo que no es real, salvo para la percepción del ego.  


Es preciso liberar al mundo de esa creencia limitadora y para ello, es preciso que la mente se libere de su identificación con la personalidad egoica y restituya su convicción certera de que la puerta de la Salvación  se encuentra en manos de nuestro Verdadero Ser Espiritual.

¿Qué vas a hacer hoy para liberarte de tus falsas creencias?

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