jueves, 12 de mayo de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 133

LECCIÓN 133

No le daré valor a lo que no lo tiene.

1. En el proceso de enseñanza a veces es beneficioso, especial­mente después de haber pasado revista a lo que aparenta ser teórico y estar más allá del alcance de lo que el estudiante ha aprendido, volver de nuevo a las cuestiones prácticas. 2Esto es lo que vamos hacer hoy. 3No vamos hablar de ideas sublimes de alcance mundial, sino que simplemente nos vamos a ocupar de los beneficios que te aguardan a ti.

2. No pides demasiado de la vida, al contrario, pides demasiado poco. 2Cuando dejas que tu mente se ocupe de asuntos corporales, de las cosas que compras y de lo que es eminente de acuerdo con los valores del mundo, estás invitando al pesar, no a la felicidad. 3Este curso no pretende despojarte de lo poco que tienes. 4Tampoco trata de sustituir las satisfacciones que el mundo ofrece por ideas utópicas. 5En el mundo no se puede hallar ninguna satisfac­ción.

3. Hoy vamos a hacer una lista de los verdaderos criterios con los que poner a prueba todas las cosas que crees desear. 2A menos que éstas satisfagan estos válidos requisitos, no vale la pena desearlas en absoluto, pues lo único que harían sería reemplazar, a aquello que es más valioso. 3Tú no puedes establecer las leyes que gobier­nan el mecanismo de elección, ni tampoco puedes establecer las alternativas entre las que elegir. 4Pero sí puedes elegir; de hecho, tienes que hacerlo. 5Mas es aconsejable que aprendas cuáles son las leyes que pones en marcha cuando eliges y cuáles son las alter­nativas entre las que eliges.

4. Hemos subrayado ya que sólo hay dos alternativas entre las que elegir, aunque parezca haber muchas. 2La gama ya ha sido establecida, y no es algo que podamos cambiar. 3No sería justo para contigo que el número de alternativas fuese ilimitado, y que tu decisión final se demorara hasta que las hubieses considerado a todas en el tiempo, en vez de llevársete directamente al punto donde sólo puede llevarse a cabo una elección.

5. Otra ley benévola, relacionada con esto, es que no hay transi­gencia posible con respecto a lo que tu elección te ha de brindar. 2Lo que elijas no puede aportarte solamente parte de sus resulta­dos, pues en esto no hay términos medios. 3Cada elección que llevas a cabo o bien te aporta todo o bien no te aporta nada. 4Por lo tanto, si aprendes los criterios mediante los cuales puedes dis­tinguir entre lo que es todo y lo que no es nada, elegirás la mejor alternativa.

6. En primer lugar, si eliges algo que no ha de durar para siem­pre, lo que estas eligiendo carece de valor. 2Un valor temporal no tiene valor alguno. 3El tiempo jamás puede anular ningún valor real. 4Lo que se marchita y perece jamás existió, y no tiene nada que ofrecerle al que lo elige. 5Éste se ha dejado engañar por algo que no es nada, pero que se ha manifestado en una forma que él cree que le gusta.

7. En segundo lugar, si eliges quitarle algo a alguien, te quedas sin nada: 2Esto se debe a que cuando le niegas a alguien su dere­cho a todo, te lo niegas a ti mismo. 3No reconocerás, por lo tanto, las cosas que realmente posees, y negarás que estén ahí. 4El que trata de apropiarse de algo se ha dejado engañar por la ilusión de que puede ganar mediante la pérdida de otro. 5Las pérdidas, sin embargo; sólo pueden ocasionar más pérdidas. aEso es todo.

8. El siguiente criterio que debe examinarse es aquel sobre el que se basan los demás. 2¿Por qué razón tiene valor para ti lo que eliges?, 3¿Qué es lo que hace que tu mente se sienta atraída por ello? 4¿Qué propósito tiene? 5En esto es en lo que es más fácil caer en el engaño. 6Pues el ego no reconoce lo que quiere. 7Ni siguiera dice la verdad tal como la percibe, ya que necesita el halo del que se vale para proteger sus objetivos del deslustre y del enmoheci­miento a fin de que tú puedas ver cuán "inocente" es él.

9. Mas su camuflaje no es más qué un fino velo, que sólo podría engañar a los que les place ser engañados. 2Sus objetivos son obvios para todo aquel que se toma la molestia de examinarlos. 3En esto el engaño es doble, pues el que se ha dejado engañar no sólo no se dará cuenta de que simplemente no ha ganado nada, 4sino que además creerá haber apoyado las metas secretas del ego.

10. Sin embargo, a pesar de que trata de mantener dicho halo claramente dentro de su campo visual, no puede dejar de percibir el deslustre de sus bordes y el enmohecimiento de su médula. 2Sus inconsecuentes errores le parecen pecados porque ve el deslustre como si fuese el suyo propio, y el enmohecimiento como un signo de su profunda bajeza. 3Todo aquel que todavía desea conservar las metas del ego y protegerlas como si fueran las suyas propias, no comete errores de acuerdo con los dictados de su guía. 4Este guía le enseña que lo que es un error es creer que los pecados son tan sólo errores, pues, de ser así, ¿quién pagarla por sus pecados?

11. Y con esto llegamos al criterio de elección más difícil de creer porque, si bien es evidente, se halla oculto bajo muchas capas de oscuridad. 2Si sientes el más mínimo vestigio de culpabilidad con respecto a lo que has elegido, es que has permitido que los objetivos del ego nublen las verdaderas alternativas. 3Y de este modo, no te das cuenta de que sólo hay dos, y la alternativa que crees haber elegido parece temible y demasiado peligrosa para ser la nada que realmente es.

12. Todas las cosas o bien son valiosas o bien no tienen ningún valor; o bien son dignas de que se las procure o bien indignas de ello; son también completamente deseables o bien no merecen que se lleve a cabo el más mínimo esfuerzo por conseguirlas. 2Esto es lo que hace que elegir sea fácil. 3La complejidad no es sino una cortina de humo que oculta el simple hecho de que tomar decisiones no es algo difícil. 4¿Qué ganas tú con aprender esto?. 5Ganas mucho más que simplemente poder tomar decisiones con facili­dad y sin dolor.

13. Al Cielo se llega con las manos vacías y las mentes abiertas, las cuales llegan a él sin nada a fin de encontrarlo todo y reivindicarlo como propio. 2Hoy intentaremos alcanzar este estado, dejando a un lado el auto-engaño y estando sinceramente dispuestos a darle valor únicamente a lo que en verdad es valioso y real. 3Nuestras dos sesiones de práctica largas, de quince minutos cada una, deben comenzar con lo siguiente:

4No le daré valor a lo que no lo tiene y solo iré en pos de lo que es valioso, pues eso es lo único que deseo encontrar.

14.   Recibe entonces lo que le espera a todo aquel que trata de lle­gar sin lastres hasta las puertas del Cielo, las cuales se abren de par en par con su llegada. 2Si notas que empiezas a sobrecargarte con fardos innecesarios, o si crees que tienes ante ti decisiones difíciles¡ responde de inmediato con este simple pensamiento:

3No le daré valor a lo que no lo tiene, pues lo que tiene valor me pertenece.


¿Qué me enseña esta lección?

Ya hemos visto que no podemos servir a dos señores a la vez. Si nuestra mente se identifica con el mundo fabricado por el ego, vivirá como una amenaza todo aquello que proviene del mundo espiritual.

En lo referente al libre albedrío, lo dicho para el punto anterior es de aplicación, ya que, o elegimos vivir en la luz o vivir en la oscuridad. Si elegimos vivir en la luz, estaremos sirviendo a nuestro Yo Verdadero y la mente se expresará de manera creativa.
Ahora bien, si elegimos vivir en la oscuridad, estaremos sirviendo a las ilusiones fabricadas por la personalidad egoica, cuya temporalidad nos pone de manifiesto que no es real.

Cuando tomamos una elección u otra, lo hacemos basados en el valor que damos a aquello que es susceptible de ser elegido. Si damos valor a lo ilusorio y temporal, estaremos apostando por un mundo irreal y la experiencia que extraemos de ese mundo  es la infelicidad, el dolor, el sufrimiento.

En cambio, si nuestra consciencia está despierta se identificará con todo aquello que le aporte un valor real, es decir, aquello que no está sujeto al cambio. Esos valores son los llamados valores eternos, como el Amor, la Fe, la Justicia, la Armonía, la Paz y la Felicidad.

Darle valor a lo efímero nos conducirá al encuentro con el miedo, con la culpa, con el castigo, con la falta de libertad, con la muerte.

Ejemplo-Guía: "Dime a qué le das valor y te diré si serás feliz"

Permitidme una pista que nos ayudará a responder esta cuestión: si nos produce miedo perder aquello a lo que le damos valor y significado, es la evidencia más clara, de que nuestro propósito se dirige hacia una meta errónea. 

Tan sólo el Amor tiene el inmenso poder de liberarnos de todo apego, de todo temor, de toda pérdida, y este poder, es la Esencia con la que hemos sido creados. Cuando amamos desde el desapego, lo que estamos haciendo es poner de manifiesto nuestra naturaleza divina, la única que es real y verdadera.

El Amor es abundancia y plenitud, mientras que el miedo, la separación, es escasez y necesidad. Si actuamos desde el miedo, daremos valor a todo aquello que es temporal, y el miedo se perpeturará. Si actuamos desde el Amor, daremos valor tan sólo a lo esencial, al Ser que se encuentra más allá de todo cuerpo.

Cuando actuamos desde el Amor, sentimos que actuamos como Dios, en el sentido más humilde de la expresión y con la certeza de que Amar es dar, expandir, compartir y que esas expresiones nos conducen a ser consciente de nuestra condición de "bien-ser".

Cuando actuamos desde el miedo, nos sentimos vulnerables, pecadores y merecedores de castigo, de dolor, de penalidades, de pérdidas y para protegernos de esa escasez, nos defendemos desde el ataque y con ello, perpetuamos el ciclo del dolor y de la muerte.

¿A qué le das valor? El objeto no es lo que realmente importa, lo que debemos ver es el pensamiento que asociamos a ese "ídolo" externo. ¿Cuál es el deseo que se encuentra detrás de eso que valoras? ¿Por qué le das ese valor? ¿Para qué de las valor?

Bonita reflexión, la que nos ofrece esta Lección, ¿no creéis?

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